Aunque ellos lo consideran una práctica segura, requiere cuidados para evitar contagios. Más allá de que aparezca como obvio, no todos creen que el sexo oral tiene categoría de sexo, con todas las letras. El ya histórico affaire del todavía vigente presidente de Estados Unidos con una becaria de la Casa Blanca arrojó evidencias sobre el terreno resbaladizo en el que navega el sexo no penetrativo. Acorralado, el seducido Bill Clinton perjuró no haber tenido sexo con Mónica Lewinsky -a costa de poner en juego su cargo- justificando finalmente su declaración: sólo los había unido el sexo oral. Algo de este malentendido parece recorrer el imaginario adolescente. Según un nuevo estudio realizado por Lisa Remez, del prestigioso Alan Guttmacher Institute, con sede central en Estados Unidos, el sexo oral tiene una difusión creciente entre los más jóvenes. A falta de una investigación que adjudique cifras puntuales, la autora indagó entre una veintena de adolescentes y diversos profesionales de la salud, incluidos investigadores, psicólogos, coordinadores de programas de educación sexual y epidemiólogos. Sus resultados fueron publicados en el número de noviembre/diciembre de Family Planning Perspectives y recoge variadas opiniones: Deborah Roffman, una educadora sexual en el Park School de la ciudad de Baltimore, asegura que “las adolescentes a veces miran al sexo oral como una salida: ‘no quedas embarazada, no te enfermas, sigues siendo una virgen y te permite mantener el control porque es una práctica que le puedes hacer al varón’, dicen, y muchas están convencidas de que esta práctica no es realmente sexo"... Por su parte, Sara Brown, directora de la Campaña Nacional de Prevención del Embarazo Adolescente, sugiere que la respuesta de las adolescentes al discurso adulto podría ser resumido así: “Bien, ya entendimos. Ustedes adultos no quieren que tengamos intercambio sexual y probablemente tengan razón por el riesgo de sida y embarazo. Pero nosotros seguimos siendo sexuales y hacemos otras cosas”. La directora médica de Paternidad Planificada de Nuevo México, Estados Unidos, asegura que tiene más pacientes vírgenes que consultan por haberse contagiado alguna ETS (enfermedad de transmisión sexual) como el herpes a través del sexo oral. “Los adolescentes parecen estar especialmente desinformados acerca de los riesgos del sexo oral en relación con las ETS”, concluye la autora de la investigación. En conjunto, los especialistas entrevistados por Remez concluyen que los más jóvenes creen que el sexo oral es un camino para evitar los riesgos. Y se equivocan. El sexo oral seguramente aleja el fantasma de los embarazos no deseados. Sin embargo, no deja fuera de la órbita de intromisión al gran abanico de ETS. De hecho, puede ser una puerta de entrada para el VIH, herpes, sífilis y HPV (papiloma virus), que aprovechan pequeñas fisuras en la piel para multiplicar su poder y asegurar su supervivencia. “Cada vez que hay lesiones ulcerativas, la posibilidad de transmisión de gérmenes o virus es mucho mayor”, explica la infectóloga Celia Wainstein, coordinadora del Programa Sida y ETS de la Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en Argentina. Admite, sin embargo, que con respecto al sida, sólo un trabajo demostró que el sexo oral es una vía de contagio. Presentado durante la 7° Conferencia sobre Retrovirus y Enfermedades Oportunistas realizada en San Francisco en febrero de 2000, el trabajo de Frederick Hecht levantó polvareda científica. Tras estudiar a 122 homosexuales que habían recibido recientemente el diagnóstico de la enfermedad, el equipo de la Universidad de California arriesgó su hipótesis: el sexo oral había causado la infección en el 7‰ de los casos. “Ese estudio nunca pudo ser depurado y es muy difícil comprobar la relación causa-efecto, porque aunque el sexo oral sea una práctica muy difundida, no es la única”, agrega Wainstein. Sin embargo, aconseja tomar ciertas precauciones: “Así se trate de casos aislados, hay que tenerlos en cuenta. Por eso nosotros recomendamos usar siempre preservativos -tanto el femenino como el masculino- o un cuadrilátero de látex que se coloca en la boca. En algunos países se comercializa, pero puede fabricarse cortando un preservativo”. “Hay cierta incertidumbre sobre el riesgo relacionado con el sexo oral, en el cual la boca entra en contacto con el semen o las secreciones vaginales”, define la publicación Sida y Tercer Mundo del Instituto Panos, realizado con la colaboración de la Cruz Roja de Noruega. Sin embargo, es tajante en la recomendación: “El semen no debe ser tragado jamás y el varón no debería eyacular en la boca de su pareja. Esto es especialmente importante cuando cualquiera de los participantes tiene heridas en los órganos genitales o hemorragias o llagas en la boca”. Por su parte, la educadora sexual Inés Re, integrante del FEIM (Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer), en Buenos Aires, abre una alternativa inocua para que los más jóvenes puedan sintetizar sus deseos con la integridad física: “Durante los primeros años de la adolescencia, cuando surgen la necesidad por la exploración del cuerpo y los primeros encuentros sexuales, nosotros proponemos prácticas no penetrativas que generan placer y no esconden riesgos, como las caricias y la masturbación compartida”.
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