Las inhibiciones llevan a la pareja a una rutina que mata el deseo. De ahí la importancia de derribarlas. Se estima que en el mundo se llevan a cabo cada día 300 millones de relaciones sexuales y de ellas, sólo el 10‰ se hace con la intención de procrear, por lo tanto, el resto tiene un fin meramente recreativo y sensual. Esta visión de la sexualidad y el erotismo sólo comenzó a ser aceptada en Occidente desde la última mitad del siglo XX. Antes, explica Eduardo Pino, urólogo y profesor de sexología de la Universidad de Santiago de Chile, la cultura judeo-cristiana valorizaba el sexo cuando éste buscaba el embarazo, inhibiendo las fantasías sexuales que hacen más entretenido el momento íntimo. Quizás por este continuo miedo a experimentar nuevas formas de llevar a cabo la relación sexual, es que muchas parejas apelan a la convencionalidad. Es más, el especialista afirma que las personas mayores de 40 años -a diferencia de las generaciones del incipiente nuevo siglo- siguen bastante reacias a probar prácticas como el sexo oral o anal en la búsqueda del placer. O a integrar algunos de los más variados juguetes eróticos que ofrece el mercado en las tiendas conocidas con el nombre de sex shop. Lo positivo de innovar Eduardo Pino asegura que en las parejas estables o en los matrimonios “se va dando paso a la rutina, donde no existe la creatividad ni la iniciativa para experimentar cosas nuevas, lo que le agregaría ‘condimiento’ a la relación”. En lo que respecta al sexo, se dice de los hombres -continúa el especialista- que son aburridos y que entregan poco afecto. Pero, por otro lado, las mujeres habitualmente esperan que él sea el que tome las iniciativas, haciéndolo responsable del éxito o el fracaso de la relación. La idea es que ambos sean capaces de proponer juegos sexuales, ya que ellos son absolutamente necesarios para escapar o evitar la rutina. Así, el sexo se convierte en algo lúdico, que trae situaciones y sensaciones imprevistas, lo que finalmente es enriquecedor. “Las estadísticas hablan de que las parejas que experimentan un sexo dinámico y entretenido tienen tres veces más relaciones que las que son rutinarias, porque cuando se innova se está estimulando el deseo”, afirma Pino. A la hora de innovar “en la cama”, los hombres son bastante más abiertos, aunque éstos se consideren reprimidos. En cambio, las mujeres tienden a ser bastante reacias a integrar elementos extraños a la intimidad. “Por ejemplo, cuando el varón tiene el pene chico y quiere utilizar uno plástico para aumentar el tamaño, en un principio es rechazado por su pareja. Sin embargo, después de conversar y de buscar un entendimiento ella se entusiasma por el uso del adminículo”, explica el sexólogo. Agrega que lo importante a la hora de desinhibirse es que ambos se sientan cómodos en la relación sexual, teniendo gran cuidado en no caer en las parafilias, es decir, "..entrar en cosas aberrantes como el sadomasoquismo o una violación"... La fantasía masculina Según Eduardo Pino, el sexo oral es una práctica bastante extendida, pero el anal es algo más moderno. “Siempre ha existido, pero ahora se habla más abiertamente de él”. El especialista afirma que los hombres, en su mayoría, tienen la fantasía de practicar el sexo anal y advierte que a la hora de hacerlo siempre debe ser con condón, porque el recto es un órgano altamente infeccioso, por lo que se corre el riesgo de contraer alguna enfermedad. Además, por ser una zona que no está preparada para este efecto, se debe tener mucha paciencia antes de penetrarla, logrando relajar la estructura denominada esfínter externo del útero. “Casi siempre la primera vez no causa ningún placer, pero después no hay problemas”, expresa el especialista. Con el sexo oral hay mayor apertura.. sin embrago, el sexólogo destaca que no es “sano” cuando el orgasmo sólo es alcanzado con este método, porque ahí se está en presencia de una parafilia de sustitución. La práctica es normal cuando se utiliza como preámbulo. Si se es inhibido y se quiere lograr una mayor libertad a la hora de una relación sexual, Eduardo Pino recomienda leer literatura erótica (no pornográfica): "..Así se van abriendo ciertos espacios donde la imaginación comienza a funcionar y la persona estará más abierta frente a cualquier insinuación de su pareja para hacer algún tipo de variación”.
Las Noticias han sido tomadas de diferentes sitios de internet relacionados con la salud y la sexualidad