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El incremento de la obesidad.... |
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Enviado por Busca Salud el día Domingo 6 de Julio de 2008 |
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El incremento exponencial de la obesidad infantil en España predice un aumento futuro de la mortalidad prematura en adultos. Los expertos aseguran que se empieza muy tarde a educar a los niños sobre los correctos hábitos dietéticos. Murcia, 20 de octubre.- Las consecuencias del aumento de sobrepeso y obesidad en la población española se están empezando ya a sufrir, pero su repercusión se hará especialmente patente en las próximas dos décadas. El marcado e imparable incremento de la población infantil española que tiene obesidad asegura que en un futuro próximo se multipliquen las enfermedades cardiovasculares y otros trastornos estrechamente relacionados con este factor de riesgo, favoreciendo una mayor tasa de mortalidad prematura.
En el transcurso del VII Congreso Nacional de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, que se celebra en Murcia, se discute hoy sobre la epidemiología, las causas y la actitud terapéutica a adoptar en la obesidad infantil.
El problema de la obesidad infantil
A diferencia de lo que sucede con la obesidad en adultos, los datos que se registran en España de prevalencia de obesidad en la infancia nos sitúan por encima de la media europea. Y es que en la población infantil y juvenil española la prevalencia de obesidad se sitúa ya en el 13,9 %. En este grupo de edad, la prevalencia de obesidad es superior en varones (15,6 %) que en mujeres (12,0 %). La obesidad es superior entre los 6 y los 13 años.
En palabras del Dr. Luis Serra Majem, Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, “la prevalencia de obesidad en la infancia y la adolescencia se ha incrementado en los últimos años de forma alarmante, convirtiéndose en un problema de salud pública”.
La rapidez con la se ha elevado el número de casos de obesidad en esta población hace aún más graves sus consecuencias. “El incremento de la obesidad infantil se atribuye más a cambios en los factores ambientales (sobre todo dieta y actividad física) que a factores genéticos”, recuerda el Dr. Serra.
Para hacer frente a este problema, la clave es la educación. A juicio del Presidente del Comité Organizador de este Congreso, el Dr. Francisco Javier Tébar, “educar al niño sí que puede ser la solución, pero no a los 10 o 15 años. La mejor edad para iniciar al niño en unos hábitos alimenticios adecuados son los 3 años”. Tal y como añade, “es a esa edad, y al menos durante 10 años más, cuando se tiene que invertir en la prevención de la obesidad. Si se actúa correctamente, en un par de generaciones podremos cambiar la negativa tendencia actual en el desarrollo de obesidad”.
En la población adulta española, la prevalencia de obesidad entre los 25 y 60 años es ya de un 15,5% (13,2% en hombres y 17,5% en mujeres). En este grupo de población, en el que la prevalencia aumenta con la edad, la obesidad es significativamente más elevada en las mujeres que en los hombres y también es mayor en los colectivos con menor nivel educativo y situación económica menos favorecida. En la población mayor de 60 años, la prevalencia de obesidad se estima en un 35% (30,9% en hombres y 39,8% en mujeres).
En busca de las causas y las soluciones
Por las dimensiones adquiridas a lo largo de las últimas décadas, su impacto sobre la morbi-mortalidad, la calidad de vida y el gasto sanitario, la Organización Mundial de la Salud ha reconocido que la obesidad es la epidemia del siglo XXI. Este propio organismo reconoce el gran impacto de la obesidad en el desarrollo de la mayor parte de las patologías crónicas más prevalentes en nuestra sociedad: diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, patología músculo-esquelética y cada vez más tipos de cáncer. El aumento del volumen corporal también ocasiona trastornos de la imagen corporal, autoestima y relación con el entorno y genera importantes costes económicos directos e indirectos así como una importante demanda sanitaria y social (consultas sanitarias, absentismo, pérdida de autonomía, necesidades especiales, etc.).
Existe evidencia de que el 95% de los casos de obesidad tienen en su desarrollo un claro componente ambiental vinculado al sedentarismo y a unos hábitos dietéticos nefastos, que favorecen el balance positivo de energía y, como consecuencia, el deposito paulatino de masa grasa.
Como factores de riesgo implicados en la aparición de obesidad infantil, se encuentran la ausencia de lactancia materna, el elevado consumo de grasas, una baja ingesta de frutas y verduras, el desayuno inadecuado, el sedentarismo en el tiempo libre y los antecedentes de obesidad de los padres.
El tratamiento del paciente obeso requiere la incorporación de modificaciones en los estilos de vida, fundamentalmente la reeducación alimentaria, el seguimiento de pautas de actividad física y, en caso necesario, la prescripción de tratamiento farmacológico. En cualquier caso, el tratamiento de la obesidad siempre debe ser individualizado, lo que implica una correcta valoración clínica, psicológica y social de cada paciente y de su entorno inmediato.
La evidencia científica sugiere que la combinación de modificación dietética y ejercicio es el método más efectivo para perder peso. En ese sentido, hay toda una gama amplia de ejercicios que las personas obesas pueden realizar, como caminar, correr moderadamente, hacer bicicleta estática o nadar. |
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