Un tinto fogoso
Presentación en Buenos Aires de Cheval des Andes
Lo conocimos en Saint Emilion y lo reencontramos, dos meses después, en la fiesta que Terrazas organizó para este assemblage de estilo bordalés y profunda identidad Argentina.
Otra vez Fernando Trocca fue el encargado de preparar los bocados que acompañarían no sólo a este pura raza, sino a su antecesor, otro assemblage de Cabernet Sauvigon y Malbec, cosecha 1999, que sedujera en su momento a Pierre Lurton, director y wine maker de Cheval Blanc y lo convenciera para concretar esta feliz unión.
Ese tinto, el primero y antecesor del Cheval des Andes es intenso, opulento, elegante, más New World que el nacido de la unión de Terrazas y Cheval Blanc y tuvimos el privilegio de probarlo con una Tarte Tatin de tomates y cebollas confit con queso de cabra. Como introito hubieron tapas o appetizers. La más original, síntesis también de dos culturas gastronómicas fueron las pequeñas empanadas rellenas con tripes a la mode, es decir rellenas de mondongo, asombrosas, y otros picoteos igualmente imaginativos, obras de Trocca, el criollo y de Jean Pierre Moullé el chef francés llegado especialmente para el casamiento. La ocasión merecía ese Moet &.. Chandon Brut Imperial Millésime 1993. Otro champagne fabuloso apareció junto a los postres, Dom Perignon Rosé 1986.
Para el vino principal, al que encontré más domado que cuando lo probé hace dos meses, Confit de Canard con emulsión de papas y manzanas asadas con jugo de pato y oporto, obra del francés en complicidad con Trocca.
El palacio Bencich, con su arquitectura de principios del siglo XIX, cuando los argentinos heramos ricos, fue el marco francés tan adecuado, como lo fue la ambientación criolla de Cheval Blanc en su lanzamiento internacional en St. Emilion.
Pierre Lurton no pudo asistir, mandó un video. Atareadísimo porque debido al intenso calor hubo que adelantar la cosecha en Bordeaux.
Estuve junto a una feliz Maggie Henríquez CEO de Chandon, Roberto de la Mota, Director de Terrazas, hijo del padre de la enología argentina y autor de este vino que tiene su terroir propio.
Cheval de Andes es producido en 38 hectáreas, en Las Compuertas, Luján de Cuyo: 16 hectáreas de viejo Malbec argentino, 20 hectáreas de Cabernet Sauvignon y 2 hectáreas de Petit Verdot. La propiedad abarcará 45 hectáreas en total ya que serán plantadas 5 hectáreas de Cabernet Franc provenientes del patrimonio genético de Cheval Blanc.
Si los grandes vinos de Terrazas son varietales, como la mayoría de los grandes del nuevo mundo, Cheval des Andes se distingue por la sutileza, complejidad y elegancia de su assemblage, que lo acerca mas al estilo europeo. Es blend de Malbec, Cabernet Sauvignon y Petir Verdot.
El vino, que presenta un profundo color cereza oscuro, y posee una gran intensidad de nariz, donde confluyen frutas rojas, frutas secas, violeta, chocolate y tabaco rubio, fue criado 18 meses en barricas nuevas de roble francés.
Casi toda la producción – 30.000 botellas-está destinada al mercado externo. Nada mejor que entrar al mundo de la mano de uno de los grandes Châteaux de Burdeos. Es un privilegio para Argentina. Debemos consolarnos con el privilegio y con las 2000 botellas que quedan para el mercado local. Caras, no puede ser de otro modo. Salen $200 y se pueden encontrar, con suerte, en los mejores restos y vinotecas
La otras botellas, cosecha 1999 casi no existen. Están destinadas a ser probadas en ocasiones especiales y agasajos de la bodega Terrazas. Mejor hacerse amigo.